“Cada giro en mi cabeza fue una historia. Buenos Aires con su magia se metió en mi memoria.”
Cómo olvidarte en esta queja, cafetín de Buenos Aires, si sos lo único en la vida que se pareció a mi vieja. En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas yo aprendí filosofía… dados… timba… y la poesía cruel de no pensar más en mí.