triste vivo yo,
caminito amigo,
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca mas volvió,
seguiré sus pasos,
caminito, adiós.

Más vale que no tengamos que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tendio a la pasión.
No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros
ni la quijada de Caín.
Que no te dé el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas de París.
Te engañas si me quieres confundir
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral
se trata sólo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.
La guerra que se acerca estallará
mañana lunes por la tarde
y tú en el cine sin saber
quién es el malo mientras la ciudad
se llena de árboles que arden
y el cielo aprende a envejecer.
Y sal ahí
a defender el pan y tu alegría.
Y sal ahí
para que sepan que
ESTA BOCA ES MIA.


Como cada tarde esta
en el parque para tocar
su viejo y cansado instrumento.
En el mismo banco sentado
una manta en el suelo a su lado
dispuesto a dar el lado bueno
y aunque ya se venga a menos
me regala una balada solo por una mirada.
De sus anos de experiencia
mil anécdotas me cuenta
yo finjo creerlo así
me gusta verle feliz
contando aventuras y creyendo ser un violín.
Toca para mi, yo te quiero oír
quiero formar parte de tu locura
pondremos nuestras almas de partitura.
Toca para mi, yo te quiero ouvír
y que el ultimo latido de tu corazón
sea una rosa que brota de la ultima nota.
Hay gente que ríe al verle, con su pajarita verde
sus pantalones ya roídos
y unas flores que he cogido
adornando una camisa
que ha cosido muy deprisa.
El loco maestro toca
con una dulzura loca
y se posa una paloma, en sus zapatos de goma
nadie ríe, nadie habla, los que de ti se burlaban.
Se va recostando y habla de lo dura que la tabla
ya he dejado de fingir, no quiero verle sufrir
contando aventuras y creyendo ser un violín.
Toca para mi, yo te quiero oír
quiero formar parte de tu locura
pondremos nuestras almas de partitura.
Toca para mi, yo te quiero oír
y que el ultimo latido de tu corazón
sea una rosa que brota de la ultima nota.

Se llamaba Soledad y estaba sola